Historia de la Recogetrilladora de frijol
Corría la década de los años setenta. En una pequeña bodega, con más determinación que recursos, Don Jacobo Fehr comenzó a dar forma a una idea que cambiaría la manera de trabajar el campo frijolero.
Armado con martillo en mano y un transformador improvisado con pilas —pues en aquel tiempo el uso de energía eléctrica en los hogares menonitas era considerado un lujo prohibido—, Don Jacobo fabricó las primeras recogetrilladoras de frijol.
Lo que nació en condiciones limitadas, pronto se convirtió en una gran oportunidad: los productores de Zacatecas, al ver la eficiencia de estas máquinas, comenzaron a pedirlas incluso pagando por adelantado. La demanda fue tal, que muy pronto las trilladoras de frijol de Don Jacobo comenzaron a viajar más allá de su comunidad, presentándose en exhibiciones en parques y ferias.
Ese esfuerzo constante llevó a que, en 1980, se abriera el primer punto de venta en Guadalupe Victoria, Durango. Era el inicio de una historia de innovación, trabajo y fe en el futuro del campo mexicano.
Hoy, más de 55 años después, nuestra empresa mantiene vivo ese legado. La Recogetrilladora de frijol se ha perfeccionado hasta alcanzar capacidades que en aquellos años parecían imposibles:
- Procesa de 2.5 a 3 toneladas por hora.
- Requiere un motor mínimo de 75 hp.
- Y es capaz de soportar hasta 4 surcos de frijol a la vez.

Cada máquina que fabricamos no solo representa eficiencia y productividad, sino también el espíritu de innovación que nació en aquella bodega en los años 70.
La Recogetrilladora de frijol no es solo una máquina: es la historia de cómo el esfuerzo, la fe en el trabajo y la visión de una persona pueden transformar el campo y ayudar a miles de productores a crecer.
